Milton Fernández es un joven entusiasta e inspirador

Un espacio junto a la Catedral de la Inmaculada, frente al Parque de las Flores, es el escenario donde Milton Ricardo Fernández Carrascodeleitacada día con su voz a quienes transitan por ahí. Él tiene 28 años, es oriundo de Perú y perdió la vista, pero se trata de un joven entusiasta e inspirador.

Milton tiene 28 años y es oriundo de Perú. Desde hace tres años reside en esta ciudad y ha dedicado su tiempo a la “música ambulatoria”, como él dice. Géneros como el rock, la balada, la salsa, la cumbia y otros más se acoplan en la voz de este héroe, quien evidencia que no hay limitaciones cuando alguien busca el progreso y el bienestar.

“Me gusta hacer todo tipo de música y alegrar a quienes me escuchan. La sociedad tiene diversos gustos y yo soy accesible para todo tipo de oídos”, refiere.

Milton tenía apenas dos años cuando le diagnosticaron un cuadro de glaucoma severo que apagó su vista. Pero esta no ha sido una limitación para que él pueda convertirse en la persona que es hoy: independiente, seguro de sí mismo y viajero, puesto que le gusta ir a otras ciudades y países a conocerotras culturas.

“He tenido la oportunidad de estar en varios sitios. La idea era regresarme a mi país pero me gustó Ecuador, me gustó Cuenca. Tengo planes a futuro, claro, me gustaría ir a México”, comenta con emoción.

Canta desde que tenía 15 años y vive solo en esta ciudad. Lo que recauda en la calle con la colaboración de quienes lo escuchan le sirve como sustento para alimentarse y pagar el arriendo del lugar donde vive. “Gastar en lo que realmente se necesita” es lapremisa que le ha permitido solventar su estadía lejos de su país.

“La música la llevo en los genes. Dios me quitó la posibilidad de ver, pero me dio algo para poder defenderme en la vida. Los años me han dado experiencia en la vocalización”, cuenta él.

Por sus propios medios se arregla y se viste con la ropa que le hace sentir bien y cómodo, sostiene, pues recalca que una discapacidad visual no es una limitación.“Mi discapacidad puede ser relativamente una limitación, pero no lo es. Hay personas que están peor, que no pueden moverse, que no pueden respirar y dependen de máquinas. El hecho de ponerme de pie y salir a trabajar ya es un regalo grande”.

Fernández deja una lección: todo en la vida tiene solución y evadir un problema conlleva a generar muchos más. En febrero espera viajar a México en busca de uno de sus más grandes sueños. “Mis inicios fueron en la calle, pero algún día me gustaría integrar un grupo musical o una orquesta, eso es lo que busco. La perseverancia es de valientes, el fracasar no significa que el esfuerzo no sirvió de nada. De los fracasos vienen los logros”, finaliza Milton, un ejemplo de lucha. (LCH)-(I)

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