El constructor de acordeones y bandoneones

Su salud se ha ido deteriorando desde hacía varios meses, sin embargo, intenta motivarse para continuar viviendo y recordando lo que solía hacer: construir acordeones y bandoneones.

Por los años cincuentas y sesentas, José Faicán aprendió a elaborar acordeones. En aquel entonces él estudiaba en el Técnico Salesiano. Allí conoció a un italiano quien le enseñó a tocar y construir el acordeón.

“Nadie sabía tocar porque era un instrumento nuevo, que recién estaba llegando al Ecuador”, comentó José.

Con sus ahorros se compró un acordeón y aprendió a tocarlo. Luego lo desarmaría para volverlo armar. Para él, el instrumento era mágico, y le llamó la atención la manera en cómo estaba construido.

“Me presenté en Radio Cuenca, y después conformamos algunos grupos musicales. Tiempo después la gente aprendió a tocar el acordeón”, dijo José, quien cree que fue el primer azuayo en aprender a tocar el acordeón.

“Hubo un grupo que ya no recuerdo el nombre, pero ellos iban por todo el Ecuador buscando a músicos y artesanos y los juntaba. Ellos me dijeron que en nuestro país no había ninguna persona que sepa construir los acordeones, a excepción de mí”.

A lo largo de su vida, José ha construido alrededor de diez acordeones. Su memoria se ha ido acortando y no recuerda el número exacto. Lo que sí recuerda es que la elaboración de cada uno de ellos le ha tomado entre ocho y diez meses.

En la actualidad, José ha dejado atrás la elaboración y reparación de acordeones, ya que su salud se ha ido deteriorando. “No es la edad sino salud. Ahora tengo que descansar y sobrevivir con lo que hay”.

José siempre ha vivido en la parroquia rural Santa Ana.

“Tengo unos acordeones que me gustaría vender. No fueron hechos por mí, pero son alemanes e italianos. Solo la gente que sabe va a poder apreciarlos. Ahora las personas hacen todo en la computadora. Antes todo se hacía a mano. Hasta la música se hace en la computadora”, dijo José. (AWM) (I)

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