El Mushuk Nina, la era de la nueva luz

La fiesta del Pawcar Raymi es la fiesta del color y de las flores, pero también es el tiempo en el que empieza un nuevo ciclo, un nuevo año.

 

Así se desarrolló el ritual del Mushuk Nina o nueva luz que es el inicio de un nuevo ciclo andino.

Hombres y mujeres estaban en el parque de la Unión Nacional de Educadores instalados en carpas blancas. Expendían productos relacionados con las formas de cultivo ancestral.

Se reunieron para festejar el Mushuk Nina o Nueva luz, el Pawcar Raymi o la Fiesta de las Flores y de los colores que se celebra cada 21 de marzo.

 Tortillas de trigo maduro, de dulce o sal. Habas con queso, mermeladas, pedazos de cake de zanahoria y otras variedades. Fundas con fréjoles maduros, el “poroto bola”, verduras como lechugas, coles, cebollas, ajos, reposaban en unas mesas.

Sonó la quipa y el ritual empezó. Taita Yacu es de los abuelos que pidió a todos levantar la mano para saludar con todo el amor a Pachacámac, el arquitecto del universo, a quien ellos identifican como el creador que está en la tierra, en la chacra, en el sol, en la sangre, cuerpo y mente. A él se le saludaban con el sonido de dos soplos prolongados de la quipa, fusionado con el rasgueo fino del violín y el golpe de los tambores.

Así se tomó la energía del Sol. Los participantes del ritual se llevaron esa energía a la corona, que a decir del Taita, concentra la energía que nos da conocimiento y provoca felicidad.

Con las palmas hacia abajo se saludó a la Madre Tierra que está viva, sino fuera así, cómo nacerían los árboles, los choclos, los frutos. Con otro soplo de la quipa, con las palmas de las manos hacia ella y el violín que sabe cómo y cuándo sonar se le elevó la plegaria. Esa energía que las manos tomaron de la tierra se lo llevaron a la frente, donde está el tercer ojo. (REM)-(I)

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